PRANCE metalwork es un fabricante líder de sistemas metálicos para techos y fachadas.
El diseño de la subestructura es la columna vertebral estructural de una fachada metálica, ya que determina cómo se transfieren las cargas (eólicas, sísmicas, térmicas y gravitacionales) a la estructura principal y cómo se alinean y se mueven los paneles con el tiempo. Una subestructura bien diseñada garantiza que los paneles se mantengan dentro de los límites de deflexión admisibles, evitando distorsiones visuales y fallos de conexión. Los aspectos clave incluyen el dimensionamiento y la separación de los elementos: las luces más grandes o las zonas de viento intenso requieren rieles más rígidos y una menor separación entre clips para limitar la rotación de los paneles y el efecto de la laminación. El diseño de los conectores (orificios ranurados, clips deslizantes) se adapta a la dilatación térmica manteniendo la alineación; las conexiones fijas mal diseñadas pueden inducir tensión térmica y causar pandeo o agrietamiento de la pintura. La compatibilidad de los materiales es vital: utilice metales resistentes a la corrosión y aísle los metales diferentes con barreras para evitar la acción galvánica. Las fijaciones de la subestructura a la estructura deben diseñarse para las condiciones locales del sustrato (anclajes de hormigón, placas empotradas o soportes soldados) y tener en cuenta las tolerancias de construcción mediante soportes ajustables que permitan una alineación precisa durante la instalación. El drenaje y el cortafuegos deben estar integrados; las cavidades deben permitir la ventilación y el aislamiento continuo sin comprometer la continuidad estructural. Para geometrías curvas o complejas, las subestructuras pueden utilizar rieles cónicos o segmentados para soportar la curvatura compuesta, manteniendo la geometría del panel. La coordinación temprana entre los ingenieros de fachada y los ingenieros estructurales garantiza que la subestructura resuelva las trayectorias de carga sin sobrecargar la estructura principal. En resumen, el diseño de la subestructura es el factor determinante de la estabilidad, el rendimiento a largo plazo y la apariencia de la fachada; debe adaptarse a las exigencias de carga, movimiento y durabilidad del proyecto.