PRANCE metalwork es un fabricante líder de sistemas metálicos para techos y fachadas.
Lograr un equilibrio entre la transparencia visual y la eficiencia energética en un muro cortina metálico depende de múltiples decisiones interrelacionadas: el rendimiento del acristalamiento, el diseño térmico de la estructura, las estrategias de control solar y la orientación del edificio. La especificación del vidrio es fundamental: se deben seleccionar recubrimientos de baja emisividad (low-e), recubrimientos de control solar y una transmitancia de luz visible (VLT) adecuada para permitir la entrada de luz natural y limitar la ganancia de calor solar. Las unidades de acristalamiento aislante (IGU) con separadores de borde cálido y rellenos de argón o criptón reducen significativamente los valores U, mejorando el confort térmico sin sacrificar la transparencia.
El diseño del marco es importante: las roturas de puente térmico continuas y los montantes con rotura de puente térmico reducen la transferencia de calor por conducción a través del marco de aluminio, lo que, de lo contrario, perjudica el rendimiento del acristalamiento. Es posible lograr líneas de visión estrechas mediante innovaciones en espaciadores y técnicas de acristalamiento estructural, pero deben equilibrarse con la continuidad térmica: los montantes de ingeniería con aislamiento térmico mantienen la estética y el rendimiento energético.
El sombreado y la geometría de la fachada proporcionan control pasivo: las lamas integradas, las aletas verticales y los brise-soleil reducen las cargas solares máximas y permiten la entrada de luz natural. Considere sistemas de fachada de doble piel o de cámara ventilada donde las exigencias climáticas, acústicas y de control solar sean altas. Estos sistemas mantienen la transparencia en la cara interior a la vez que acondicionan el aire en la cámara. Los controles y el acristalamiento dinámico (películas electrocrómicas o conmutables) ofrecen flexibilidad operativa para ajustar la transparencia frente a la ganancia a lo largo del día, mejorando así la comodidad de los ocupantes y reduciendo la carga de la climatización.
Finalmente, utilice el modelado integral del edificio para cuantificar las compensaciones (iluminación natural, deslumbramiento, consumo de energía de climatización y coste del ciclo de vida). A continuación, seleccione combinaciones de acristalamiento y marco que cumplan tanto con los objetivos estéticos como con la normativa energética local. Un enfoque integrado y orientado al rendimiento produce fachadas visualmente transparentes y energéticamente eficientes.